La intercesión es una poderosa forma de conectar con Dios para pedir grandes bendiciones para los demás.
A menudo se la considera simplemente orar por otros, pero es mucho más. Es una práctica que muchos grandes líderes espirituales y creyentes han adoptado a lo largo de la historia para influir en sus ámbitos de desarrollo. Familia, iglesia, ciudad, pais.
Interceder es hacer una petición en nombre de otra persona. Podemos interceder ante Dios por nuestros amigos y familiares, nuestros compañeros de trabajo y vecinos para que lleguen a conocer a Jesús, para que reciban sanación y liberación. Restauracion y prosperidad. Al interceder, impactamos y bendecimos la vida de los demás.
El apóstol Pablo un gran intercesor escribe, ^^Oren en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y manténganse atentos, siempre orando por todos los santos.(Efesios 6:18)
La Biblia nos cuenta que el apóstol Pedro fue apresado por el Rey Herodes y que lo condenaron a muerte, pero la iglesia empezó a interceder por el, es más hicieron una vigilia y a clamar a Dios por la vida de Pedro y Dios mandó un ángel y lo sacó de la cárcel y Pedro pudo ir a un lugar seguro. Este es el gran poder de la intercesión.
Qué es la oración intercesora?
La oración intercesora es el acto de orar en favor de otros. De ponerse en la brecha para rogar por los demas. Es un acto de amor y compasión al prójimo.
El papel del mediador intercesor en la oración era común en el Antiguo Testamento (como con Abraham, Moisés, David, Samuel, Ezequías, Elías, Jeremías, Ezequiel y Daniel).
Jesucristo es señalado en el Nuevo Testamento como el intercesor fundamental: y es por ello que toda oración cristiana se convierte en intercesora, puesto que es ofrecida a Dios por y a través de Cristo.
El Señor Jesús cerró la brecha entre Dios y nosotros cuando Él murió en la cruz. Por esta causa, ahora podemos acercarnos con toda confianza para interceder en oración a favor de otros cristianos, o por los perdidos, pidiendo a Dios que les conceda sus peticiones de acuerdo a Su voluntad.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5). “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros” (Romanos 8:34).
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4.16
Esta es una hermosa promesa basada en Hebreos 4:16, que nos anima a acercarnos al trono de la gracia de nuestro Padre celestial, Nos recuerda que, gracias al sacrificio de Jesús, no tenemos que llegar con temor, sino con la plena seguridad de encontrar misericordia y ayuda oportuna para nuestras debilidades y necesidades.
Un maravilloso modelo de oración intercesora se encuentra en Daniel 9. Tiene todos los elementos de una verdadera oración intercesora. Es en respuesta a la Palabra (v.2); caracterizada por el fervor (v.3) y la auto-negación (v.4); identificándose sin egoísmo con el pueblo de Dios (v.5); e intensificada por la confesión (v.5-15); dependiente del carácter de Dios (vv. 4,7,9,15); y teniendo como meta la gloria de Dios (vv.16-19). Como Daniel, los cristianos debemos venir ante Dios intercediendo por otros con un corazón contrito y una actitud de arrepentimiento, reconociendo nuestra propia insignificancia y con el sentido de auto-negación. Daniel no fue y dijo, “Tengo el derecho a exigirte esto, Dios, porque yo soy uno de tus especialmente elegidos intercesores”. Él fue y dijo, “Soy un pecador,” y en efecto, él dice, “No tengo el derecho de exigirte nada”. La verdadera oración intercesora, busca no sólo conocer la voluntad de Dios y ver que se cumpla, sino verla cumplida, sin importar si nos beneficia y sin importar lo que nos cueste. La verdadera oración de intercesión busca la gloria de Dios, no la nuestra.
La siguiente es sólo una lista parcial de aquellos por quienes debemos ofrecer oraciones intercesoras: Todos los que están en autoridad (1 Timoteo 2:2); ministros (Filipenses 1:19); la iglesia (Salmos 122:6); amigos (Job 42:8); compatriotas (Romanos 10:1); los enfermos (Santiago 5:14); enemigos (Jeremías 29:7); por quienes nos persiguen (Mateo 5:44); aquellos que nos abandonan (2 Timoteo 4:16); y por todos los hombres (1 Timoteo 2:1). Y por Israel en especial.
La Biblia es clara en que todos los cristianos son llamados a ser intercesores. Todos los cristianos tenemos al Espíritu Santo en nuestros corazones, y, así como Él intercede por nosotros de acuerdo con la voluntad de Dios (Romanos 8:26-27), nosotros debemos interceder unos por otros. Esto no es un privilegio limitado a una exclusiva élite de cristianos; este es un mandato para todos. De hecho, el no ofrecer intercesión por otros, es pecado. “Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros” (1 Samuel 12:23).
Ciertamente Pedro y Pablo, al pedir a otros que intercedieran por ellos, no limitaban su petición a aquellos con un llamado especial a la intercesión. “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él” (Hechos 12:5). Nótese que era toda la iglesia la que oraba por él, no sólo aquellos con el don de la intercesión. En Efesios 6:16-18, Pablo exhorta a los creyentes efesios –a todos ellos— sobre los fundamentos de la vida cristiana. “…orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”. Claramente, la oración de intercesión es parte de la vida cristiana para todos los creyentes.
Más aún, Pablo solicitó a los creyentes en Roma que oraran por él: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis, orando por mí a Dios” (Romanos 15:30). Él también urgía a los colosenses a interceder por él: “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso” (Colosenses 4:2-3).
En ninguna parte, en ninguna petición bíblica de intercesión, hay alguna indicación de que sólo cierto grupo de gente pudiera interceder. Por el contrario, aquellos que buscan a otros para interceder por ellos, pueden usar toda la ayuda que puedan conseguir. La idea de que la intercesión es el privilegio y llamado de sólo algunos cristianos, carece de base bíblica.
Dios nos llama a todos los cristianos a ser intercesores. Guetreros de oracion. Es el deseo de Dios que cada creyente sea activo en la oración de intercesión. Qué maravilloso privilegio tenemos en poder venir confiadamente ante el trono del Dios nuestro Padre con nuestras oraciones y peticiones.
Imagina formar parte de un movimiento de oración que genere un cambio real en tu comunidad y más allá.
Aquí te presentamos siete secretos para enriquecer la intercesión en tu vida. Para convertirte en un intercesor ungido. Lleno del Espíritu Santo y poder.
1. Acércate a Dios para tener comunión íntima con Él.
La base de una intercesión eficaz es una relación cercana con Dios. Santiago 4:8 nos recuerda: «Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes». Esta intimidad con Dios es absolutamente importante es crucial, ya que alinea nuestros corazones con su voluntad.
Un gran intercesor el pastor Rees Howells de Inglaterra enfatizó la importancia de estar en sintonía con el Espíritu Santo, permitiéndole guiar nuestras oraciones. Tenemos que ser bautizados con el Espíritu existen dos bautismos el bautismo de agua y el bautismo del Espíritu Santo. Ese es el bautismo de fuego y poder que recibieron los discípulos en el aposento alto en el dia de Pentecostes. Antes de irse el Señor Jesús les hizo una gran promesa. Hechos 1.8. Ellos creyeron y entraron en ayuno yoración clamando a Dios con esa promesa. Luego de 10 días fueron todos ungidos llenos del Espíritu Santo y de poder y fuego. Y salieron con ese poder a predicar el evangelio, el mensaje desalvación e impactaron al mundo. Tanto así que se los llamó trastornadores de naciones.
Un buen intercesor hará lo mismo, buscará ser bautizado con el Espíritu Santo y poder, nuestras oraciones se volveran poderosas, impactarán el reino espiritual, tenemos entonces un bautismo y varias llenuras.
2. Ora con un corazón puro.
El Salmo 66:18 dice: «Si en mi corazón albergara maldad, el Señor no me escucharía». La confesión y el arrepentimiento son esenciales antes de interceder por nuestra nación o por otras. Es importante resaltar la importancia de acercarse a Dios con un corazón puro, libre de pecados no confesados, para asegurar que nuestras oraciones sean puras y eficaces.
3. Orar basados en las Escrituras.
Orar con la Palabra de Dios es una poderosa herramienta en la oración de intercesión. La Biblia está llena de promesas y verdades que podemos declarar sobre situaciones y personas. Andrew Murray destacó la importancia de orar con las Escrituras, ya que alinea nuestras oraciones con la voluntad de Dios y libera su poder en las circunstancias en las que deseamos que actúe.
4. Colabora con otros ministerios.
Hay poder en la oración unida. Mateo 18:19 dice: «Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre que está en los cielos se la concederá». Orar en grupo no solo fortalece nuestra fe, sino que también amplifica nuestras oraciones. Rees Howells solía reunir grupos para interceder juntos, convencido del poder colectivo de la oración.
5. Interceder por la fe
La fe es la piedra angular de todo lo que es efectivo en el reino de Dios. Hebreos 11:6 nos dice que «sin fe es imposible agradar a Dios». Debemos creer que Dios es capaz y está dispuesto a actuar conforme a lo que le encomendemos por intercesión. la comunión con Dios puede ser sencilla, divertida y creativa.
6. Escucha al Espíritu Santo.
La intercesión eficaz es guiada por el Espíritu Santo. Romanos 8:26 dice: «El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos qué pedir en oración, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles». Permitir que el Espíritu Santo guíe nuestras oraciones nos asegura orar conforme a la voluntad de Dios. Andrew Murray solía hablar de la importancia de ser sensibles a la guía del Espíritu Santo en la oración. Y debemos orar en lenguas espirituales.
“Si sabemos que hemos escuchado a Dios, podemos orar, interceder y estar en paz. Hemos cumplido con nuestra parte, y ahora Él cumplirá con la suya.” – Shorter
7. Entra en el reposo de Dios.
Finalmente, la intercesión eficaz implica entrar en el reposo de Dios. Hebreos 4:10 nos anima a descansar de nuestras obras, así como Dios descansó de las suyas. Esto significa confiar en la soberanía de Dios y en su capacidad para obrar todas las cosas para bien. Dutch Sheets solía enseñar sobre la importancia de descansar en las promesas de Dios y confiar en que Él nos dará las respuestas en su tiempo perfecto. No estamos forzando a Dios a actuar; estamos colaborando con Él en lo que ya desea hacer.
Conclusión
La intercesión es una forma poderosa y profunda de colaborar con Dios para que su buena voluntad se manifieste en la tierra. Al acercarnos a Él, orar con humildad y con un corazón puro, usar las Escrituras, colaborar con otros, orar con fe, escuchar al Espíritu Santo y entrar en el descanso de Dios, podemos convertirnos en intercesores eficaces. Abracemos estos secretos e intercedamos por los necesitados, confiando en que nuestras oraciones pueden tener un impacto muy grande. La oracion mas poderosa es la oración en lenguas espirituales. Siendo dirigidos por el propio Espíritu Santo.
El mundo entero está buscando PODER. buscan el poder económico que el dinero da y busca afanosamente el poder político, luchan con denuedo por ese poder, matan y mueren por adquirir ese poder, porque no conocen nada más, pero nosotros los cristianos, debemos buscar con diligencia, el poder espiritual, el poder de Dios que excede en mucho al poder económico y el poder político . Pues con el poder de Dios podemos transformar las vidas, salvar naciones y levantar una gran cosecha de almas, antes de la venida del Señor Jesus. Debemos entender que Jesús viene pronto y es hora de mostrar al mundo el poder de Dios y que sepan que esta, vida al igual que una moneda tiene dos caras, la natural y la espiritual y qué necesitamos conocer y entrar en la dimensión espiritual del Reino de Dios para tener paz, amor, gozo y la verdadera prosperidad y la felicidad.
La gente de este mundo necesita Ver para creer, necesitan ver el poder de Dios en acción por medio de la iglesia y cada hijo de Dios debe ser un instrumento del poder sobrenatural de Dios. Jesucristo dijo, Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas las cosas les serán añadidas Mateo 6:33 el poder espiritual, la prosperidad espiritual, siempre tendrá como consecuencia la bendición y la salud y la prosperidad material. Por eso debemos buscar primeramente la prosperidad espiritual y ser ricos para con Dios y estar llenos de riquezas espirituales, llenos del fruto del Espíritu santo, de amor, de gozo y de paz y humildad de mansedumbre. busquemos ser imitadores de Jesús, esforzarnos por imitar su conducta, su ejemplo, sus actitudes, la Biblia dice que la bendición de Dios, es la que enriquece y no añade tristeza con ella. proverbios 10.22 debemos procurar por todos los medios enriquecernos espiritualmente, para poder compartir la bendición, recordemos que se da lo que se tiene, no se puede dar lo que no se tiene, tenemos que ser Ungidos y Buscar ser bendecidos para bendecir. Jesús era inmensamente rico en lo espiritual, estaba lleno de fruto y de dones espirituales, lleno de unción y de poder, lleno de gracia y de verdad, lleno de amor y de compasión y lleno de misericordia y de justicia.
Es por eso que Jesús podía dar salud al enfermo, vista a los ciegos, recursos a los hambrientos, vida a los muertos, conocimiento de Dios a los que tenían hambre y sed de conocerlo. Nosotros también debemos esforzarnos para enriquecernos espiritualmente y para ser bendecidos para poder bendecir, para poder ayudar a las personas que nos rodean, para poder bendecir de una manera efectiva a los que llegan con diferentes necesidades.
Dios espera que ahora nosotros
Brillemos y seamos luz y sal y podamos ayudar y ministrar de una forma efectiva a todos aquellos que llegan sufriendo, y darles un consejo sabio y oportuno para salir de su problema, debemos orar para que sean libres de su enfermedad o dolencia, para ser liberados y darles una palabra rhema directa, que pueda traer Esperanza a su corazón y los pueda ayudar a alcanzar la victoria en su hogar, en las finanzas o en cualquier prueba que estén pasando, y vean la gloria de Dios. Y así como el mundo busca ansiosamente el poder material y económico, debemos esforzarnos y buscar el poder del Espíritu Santo. para que seamos poderosos y eficaces instrumentos en las manos de Dios.




